viernes, junio 06, 2008

El Reino Tropical

Había una vez, no hace mucho tiempo, un reino muy chiquito. Allí no existió un castillo ni un bosque cercano, como en la mayoría de los reinos. Este, a diferencia de los demás, se encontraba en una playa.

En lugar de castillo, una casa grandísima hecha de hojas de palmera se levantaba en el horizonte; era el hogar del rey y su corte.

Como es de imaginarse, el rey no se vestía como cualquier otro, con grandes capas de pieles muy finas y muy bien abrigado. Por el contrario, usaba bermudas y una camisa floreada. En vez de la corona de oro tradicional, llevaba puesta una de paja. Todos los habitantes de la playa lo querían mucho y llevaban una vida muy alegre, pues continuamente organizaban fiestas en honor a cualquier cosa.

Uno de los súbditos más importantes era el zapatero.
¿Por qué el zapatero? Porque en aquel reino el sol pegaba tan fuerte, que la arena quemaba hasta en la noche; nadie aguantaba caminar sobre de ella sin zapatos.


Un verano, el zapatero enfermó. Como no había quien compusiera los zapatos, poco a poco las suelas de todo el reino se fueron llenando de agujeros, hasta que el pueblo quedó completamente descalzo. Nadie se atrevió a salir de sus casas. Los valientes que lo intentaban tenían los pies llenos de ampollas.

Dejó de haber fiestas y la tristeza invadió a la comarca. El rey, desesperado, mandó llamar al científico real. Las trompetas, al compás de un ritmo tropical, anunciaron su llegada.
Entró sobándose los pies:

-¿Me mandó llamar su majestad?

-Sí. Quiero que invente una fórmula que enfríe toda la arena de la playa -dijo el rey muy preocupado-. Hay que acabar con este problema lo antes posible.

El científico trabajó durante toda la noche. A la mañana siguiente, cuando hubo terminado su invento, se presentó ante el rey para mostrárselo.



-¡He inventado la solución a nuestro problema! ¡La vacuna contra el calor! -dijo emocionado mientras sostenía en su mano una jeringa llena de un líquido azul.

-¡Pues qué esperamos, probémosla cuanto antes! -exclamó el rey muy contento.

Toda la corte se dirigió hacia la entrada de la casa grandísima hecha de hojas de palmera. El científico clavó la aguja en la arena e inyectó la vacuna. Nadie hizo ruido, ni un susurro, esperando que algo pasara. Pero como no pasó nada, el rey mandó al bufón afuera, para que viera si la arena se había enfriado. El bufón, de mala gana dio el primer paso fuera de la casa, y casi al mismo tiempo pegó un brinco y un grito muy fuertes:

-¡¡Está helando!!

En efecto, al científico se le había pasado la mano, y ahora nadie se aventuraba a salir de su casa porque la arena estaba como para congelarse. Afortunadamente el efecto no duró mucho y la arena volvió a estar igual de caliente que antes.
Entonces, el tapicero real opinó:

-¿Y si alfombramos toda la playa?

Al rey le pareció una magnífica idea, porque además de evitar que se le chamuscaran los pies a todos, sería el único reino alfombrado, y eso le sonaba muy original.

El tapicero real trabajó días enteros. Cuando terminó, corrió a avisarle al rey. Esta vez el rey estaba tan seguro de que aquella era la solución al problema, que no mandó al bufón y decidió salir él mismo.

Complacido por la agradable sensación de la alfombra, puso una sonrisa tan brillante como la costa del pueblo. Su sonrisa no duró mucho, ya que instantes el sol calentó la alfombra tanto, que le hizo pegar un brinco tan alto como una palmera que estaba cerca.

El rey y su corte nunca estuvieron tan tristes y desilusionados; pensaban que se quedarían encerrados en aquel lugar para siempre. De pronto alguien dijo:

-Ojalá que el zapatero se aliviara...

¡Entonces todos se dieron cuenta de que nadie se había preocupado por el zapatero! El rey mandó al médico real que corriese a casa del enfermo para curarlo, mientras que los habitantes de la región cuidaron de él con mucho gusto, y en menos de una semana ya estaba aliviado por completo. El pueblo, otra vez con zapatos, hizo una fiesta en honor al zapatero, y aquel reino tropical volvió a ser alegre y feliz.

miércoles, mayo 28, 2008

domingo, mayo 25, 2008

Beso de café




Hola a todos! miren lo que me encontré en la Web. Parece "photoshopeado" pero es una escultura real; su autor es Tsang Cheung Shing de Hong Kong. El creo esta instalación para una exhibición de cerámica de “YingYeung” - una bebida hecha con café y te (muy popular en Hong Kong). Esta pieza de cerámica se llama Yuanyang II, y es parte de las colecciones del museo de arte de Hong Kong.

viernes, abril 04, 2008

Citas memorables de Les Louthiers

Yo sé, yo sé... mucho Les Louthiers, pero qué quieren... me hacen reír tanto, que quiero tener esas frases siempre a la mano. Se las comparto también:

Todo tiempo pasado... fue anterior.

Tener la conciencia limpia es señal de mala memoria.

Pez que lucha contra corriente, muere electrocutado.

Los honestos son inadaptados sociales.

El que nace pobre y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer... se le desarrollen ambas condiciones.

¿Si la montaña viene hacia tí? ¡¡Corre!! Es un derrumbe.

Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.

No soy un completo inútil, por lo menos sirvo de mal ejemplo.

Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

Una mujer me arrastró a la bebida... y nunca tuve la cortesía de darle las gracias.

Errar es humano, pero echarle la culpa a otro, es más humano todavía.

Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe.

Yo no sufro de locura, la disfruto a cada minuto.

Es bueno dejar el trago, lo malo es no acordarse donde.

La inteligencia me persigue, pero yo soy más rápido.

La verdad absoluta no existe, y esto es absolutamente cierto.

Hay un mundo mejor, pero es carísimo.

La mujer que no tiene suerte con los hombres... no sabe la suerte que tiene.

La pereza es madre de todos los vicios, y como madre... hay que respetarla.

Si un pajarito te dice algo... debes estar loco, pues los pájaros no hablan.

No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.

Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados.

Lo triste no es ir al cementerio, sino quedarse.

Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas: "jale" y "empuje".

¿Para que beber y conducir si puedes fumar y volar?

Biología: Donde hay comida comparecen los comensales.

Clásicas de Les Louthiers

  • Usted, usted, que frecuenta el éxito como una costumbre más. Usted, que triunfa con la misma claridad en los negocios y en los deportes más exclusivos; Usted, que está habituado a que los hombres lo respeten y las mujeres lo aaaadmiren. Usted, nos puede decir... ¿Cómo le hace?

  • Cuando Mastropiero ingresó a los Estados Unidos, dispuesto a componer música para cine, dos hechos le produjeron fuerte impacto, el primero fue la imponencia de los estudios de Hollywood. Decidido a triunfar, Mastropiero fué directamente a la productora más importante de todas. Intentaba entrar por la puerta grande. La puerta grande estaba cerrada, y ese fué el segundo impacto.

  • ¿Por qué Sultán volvió a ladrar?. - Miau! ...GUAU GUAU!
    ¿Qué eran esos ruidos de pelea?: - Pim!, Pam!, zock!, Crash!, pum!, pif!, paf!, aia!
    No deje de ver "El Asesino Misterioso". Si usted ya la vio, no cuente el final. Si usted aún no la vio, no adivinará hasta el último minuto que el asesino es Jack el forastero.
  • Mastropiero era muy amigo de la Duquesa de Lordbridge, mujer madura cuyos encantos no habían disminuido con los años...habían desaparecido.
  • Mastropiero, fingía ardorosa pasión por la duquesa, pero a sus espaldas, le hacía la corte a su hija, Genoveva. De esta manera, siempre podía ingresar al castillo y frecuentar a su nieta, Matilde.
  • Mastropiero, en un principio, bautizó a su madrigal como era costumbre con el primer verso del poema. Lo llamó: "La bella y graciosa moza, marchóse a lavar la ropa". Pero luego, la longitud de ese primer verso le pareció la inadecuada para un título, de modo que rebautizó su madrigal. Lo llamó: "La bella y graciosa moza marchóse a lavar la ropa, la mojó en el arroyuelo y cantando la lavó, la frotó sobre una piedra, y la colgó de un abedul".
  • Canción a la independencia de Feudalia ¿Y que significa Independencia?; Independencia viene del latín "in" que quiere decir Adentro y "dependencia" que a su vez proviene de "de" y "pendencia" o sea algo que esta pendiende "pen-diente" pen: "Poder Ejecutivo Nacional" y "Diente" de "Di-Ente" o sea doble Ente "En-te" En: Dentro de y Te: Bebida que se prepara por infusión..... O sea que el Poder Ejecutivo Nacional tiene pendiente tomar el té. Cantemos la canción de la independencia, con un ojo puesto en la historia y otro en el presente y otro en el porvenir
  • No todos los negros son maltratados en nuestro país,... algunos negros son maltratados en otros países.
  • Yoghurtu Nghé era el joven más apuesto y más hermoso de la tribu, su piel era tan oscura que en la aldea le decían “el negro”.
  • Muchos amaron a Ganga. En los caobos que hay a la orilla del arroyo aún pueden verse los corazones grabados y sus inscripciones: “Ganga y Kalubu”, “Ganga y Mengué”, “Ganga y Sir Archibald Bradley”… (se inclina) “Ganga y la tribu Obembe”… y bueno, eran pigmeos…
  • Centro de asistencia al suicida: Igual que un regicida es el que mata a un rey, o un homicida el que mata a un hombre; un suicida no es, como muchos creen, el que mata a un suizo. Un suicida es alguien que se quita la vida a 'sui' mismo.

  • De cada 10 personas que ven televisión, 5.......son la mitad.
  • "Mi esposa me dijo 'pronto seremos tres'" "¿Iba a tener un bebé?" "No, iba a tener un amante"
  • "Yo le cantaba a mi hijo...le cantaaabaaa...para que se durmiese. Hasta que un día me dijo que prefería que le pegase"
  • Si tu amigo te clava un puñal por la espalda, debes desconfiar de su amistad.
  • Debes tener moderación en tus costumbres. Ya lo dijo el poeta: "Anoche sobre la luna vi claramente dibujado un dragón con plumas. Debo beber menos."
  • El camino de la sabiduria es largo. Encontraras la fuerza en Kyoto, encontraras la destreza en Kuwen. Pero la paz... se encuentra en Bolivia
  • Llama la atención de Bulgaria que las mujeres se llaman Nadiezna, Svovoda, Dovrinka... ¡y la capital se llama Sofía!
  • Del drama “Enrique VI” la escena séptima del cuadro tercero del acto primero. El Rey Enrique VI ha rezado la novena en su cuarto, y después de unos segundos atraviesa la quinta: Yo, en mi vanidad, ordené que gastaran el oro del reino en una estatua ecuestre... cuestre lo que cuestre... mira: el rey, el caballo... solo falta la sota. ¿El trono o María?, al fin y al cabo, el Trono lo quiero para posarme sobre el, y satisfacer mis deseos, los mas sublimes y los mas perversos, en cambio a María la quiero para .... caramba, ¡que coincidencia!
  • "Cristina, ahora vas a ver quién es un hombre de verdad..." "¿Por qué? ¿Quién más viene?"
  • ...y cuando hablo de cultura, hablo de cultura con Q mayúscula...

sábado, enero 12, 2008

Entrada furtiva al Edificio Basurto

Gracias a un par de amables vecinos condechi, pudimos entrar al lobby del edificio Basurto. El lugar tiene una solemnidad y un silencio impresionante, bajo la dimensión de un diseño que combina los circulos concéntricos de las escaleras, con las formas rectas y orgánicas, en una fiesta que te deja con ganas de más.

He aquí una breve reseña que encontre en Internet, y fotos que no son mías ya que no quise que pasara sin ilustrarse este breve capítulo arquitectónico. En alguna otra ocasión llevé mi cámara pero el vigilante no me dejó pasar para tomar algunas fotos; algún día tendré la oportunidad de hacerlo.


Con el “art decó”, corriente que en su momento fue sinónimo de lujo y modernidad, surgieron construcciones significativas que hoy, a varias décadas de su creación, permanecen inmersas en el conglomerado urbano. El edificio Basurto es una de ellas simbolizando la obra cumbre de su autor:Francisco J. Serrano.

A partir de los años treinta y en especial durante los cuarenta, la colonia Hipódromo de la Condesa, en la Ciudad de México, se convirtió en uno de los escenarios principales de la modernidad arquitectónica en nuestro país. Así, adoptó el decó como propuesta artística de un arte cosmopolita encaminado a embellecer el entorno del hombre con el fin primordial de lograr una vida plena, constructiva y placentera favorecida por los avances tecnológicos de su tiempo.

Las variantes en la composición y distribución espacial tradicionales, derivadas de este movimiento, anunciaban un nuevo lenguaje formal y las vanguardias constructivas empleadas permitían el uso de materiales novedosos que pronto resaltarían entre las construcciones aledañas.

El ingeniero y arquitecto Francisco J. Serrano fue uno de los impulsores de esta nueva manera de ver y vivir la arquitectura, reinterpretando los valores de una propuesta plástica basada en la geometría, donde lineamientos clásicos, simétricos y rectilíneos juegan entre sí, se unen o se fragmentan, pero siempre conforman un todo indivisible. Esta manifestación artística también pondera las bondades de los espacios integrales, la iluminación profusa y de los símbolos que permitan el fácil reconocimiento de cada nueva edificación a partir de abocinamientos, arcos hexagonales, rodapiés de granito, así como el cuidadoso diseño en la herrería y en el letrero de las fachadas.

La obra cumbre de este arquitecto sin duda es el edificio Basurto (1942-45), ubicado en el número 187 de la Av. México, desde donde se domina la vista hacia el parque México y parte de la plaza Popocatépetl.

Construido sobre un terreno irregular en lo que alguna vez fuera el jardín del propio señor Basurto, quien lo mandara construir y a quien debe su nombre, este edificio fue diseñado con el ideal de crear una vivienda cómoda en renta, que cumpliera las necesidades de habitación y comercio en combinación con los elementos propios del lujo y el confort.

Para lograr esto estableció el uso del estacionamiento en planta baja, un elevador para uso común y áreas de servicio integradas a cada departamento, además de introducir en la azotea amplias terrazas de clara influencia Le Corbusiana.

Siguiendo el esquema neoyorquino de la posguerra, el cual generó edificios de gran altura al tiempo de proporcionar una mayor densidad habitacional sin sacrificar grandes extensiones de terreno, “el Basurto” consta de 14 niveles con un singular partido arquitectónico, el cual se desarrolla en una planta en forma de cruz, permitiendo explotar al máximo las diferentes posibilidades de asoleamiento y vistas hacia el exterior.

Esta composición originó un gran hall al centro del crucero donde se desplanta la escalera principal, columna vertebral de esta construcción, que imprime una personalidad indiscutible a este edificio con generosos espacios de 10 x 10m de hueco en toda su altura, “que por su forma e iluminación superior produce un sentimiento de vacío y atracción a la vez”. Esta característica distribuye las circulaciones a cada uno de los niveles de vivienda, cuatro departamentos por piso, hasta desembocar en la parte más alta donde se localizan los pent houses y las terrazas.

El edificio Basurto es una visita obligada para aquéllos interesados en la arquitectura por la forma magistral “de combinar lo curvo y lo recto” en un solo espacio.

jueves, enero 03, 2008

Cuento de amor en un día de muertos




















En víspera de la celebración de los fieles difuntos, Héctor y María tuvieron el marco ideal para que su intrincada historia de amor diera sus primeros pasos en lo concreto.

Si en este relato los protagonistas se confesaron sus sentimientos, fue quizás por ceder a un deseo caprichoso que aparecía constantemente en los sueños de Héctor. En realidad, todos los romances son secretos, aún los que se confiesan.

Puedo imaginar con claridad a Héctor: está recostado en su cama y piensa en ella. A decir verdad, no es necesario verlo para darse cuenta de la presencia de María. La habitación entera desprende el aroma de su recuerdo. La luz de la tarde que entra por la ventana se refracta al atravezar el aire espeso que Héctor evoca. Cambia de tono. Se vuelve ámbar y acaricia las cosas en lugar de cumplir con su misión iluminadora.

La conoció hace un año en un café al aire libre. Ella escribía sin poner mayor importancia al mundo exterior, me refiero al que estaba más allá de los bordes de la mesita del café. Esa indiferencia siempre será un encanto. Los lentes en la punta de la nariz, la mirada asomada por encima de ellos, "un americano por favor", el cabello claro y un poco despeinado de tanto pasarse la mano por la cabeza. De pronto sintió su presencia. Volteó y las miradas se engancharon en un instante fugaz. El tuvo la certeza de que algún día la conocería.

Todos sabemos que hay miradas como presagios. Son parte ineludible de nuestro destino. Después de varios meses, y sin poder precisar cómo fue, ambos quedaron de verse en el museo de antropología. La Sala Mexica; el lugar romántico por excelencia.

La vio llegar apresurada, apenas diez minutos tarde.

- Hola, ¿llevas mucho esperándome?
-No. Un rato nada más.

Se saludaron de beso. Un beso deliberadamente distraído, cerca de los labios. Entraron en la sala obscura y silenciosa. Al llegar a los pies de La Coatlicue, María se detuvo. Permaneció callada mientras contemplaba las serpientes encontradas en lo alto de la Diosa. Apenas se oía el murmullo de unas voces del otro lado de la sala.

-Coatlicue, María. maría, La Coatlicue -Héctor hizo el ademán de presentarlas.
-Ya tenía el gusto, gracias -dijo María-. Además, es de mis favoritas.
-O sea que son viejas conocidas.
-Se podría decir.

Ambos se encontraron ante el abismo de las palabras. Ninguno se atrevía a hablar de otra cosa que no tuviera que ver con las esculturas. La muerte de un deseo fue en ese momento una ofrenda a La Coatlicue. Sin embargo, en México, la muerte es sinónimo de vida. Al morir un deseo por primera vez, resucita con mayor fuerza. Un deseo puede morir miles de veces, quizás así se alcanza la pasión.

Se vieron durante varias semanas. Una noche, después de que María estuvo con Héctor, se encerró en su cuarto. Se sentó en la cama mientras veía un punto fijo, mientras se acariciaba un pie. Al recobrar el sentido del tiempo se dio cuenta de que su mente había estado en blanco por más de media hora; quizás de visita en la dimensión de las sensaciones. Miró su pie y sonrió.

El dos de noviembre fueron a ver las ofrendas de muertos al espacio escultórico. El viento de la noche hacía que las veladoras pintaran de movimientos amarillos las flores de cempasúchil. El copal penetró más alla de la noche. María alzó la vista y vio cómo la luna llena se levantaba en el cielo rojizo. Jaló a Héctor para que también la viera.

Bajaron al centro del gran círculo que forma la escultura; se esntaron juntos en una piedra; permanecieron quietos y en silencio.

Un mar de grillos llenó el espacio que ellos callaron.

María se volvió hacia Héctor. Al mirarse comprendieron que en ese momento las palabras eran un compromiso inútil. Se besaron en una última ofrenda a la muerte de las razones.