domingo, abril 29, 2012
Parados frente a la pared
Escribo estas líneas a unos minutos de comenzar el segundo concierto de Roger Waters en el Foro Sol de la Ciudad de México, un día después de haber visto por primera vez The Wall en vivo.
¿Cuántas fibras removió en mí la presentación de The Wall? Muchas sin duda. Me tocó el México sin conciertos, en el que ni siquiera cabía la fantasía: "¿te imaginas que Pink Floyd viniera a México"? y en ese entonces vivías con la sencilla resignación de escuchar con la máxima calidad posible los discos de acetato de tus bandas, a poseerlos, aprehenderlos, a disfrutar de ese ritual de escuchar discos completos, con su respectivo intermedio, cuando tenías que voltear la otra cara del disco.
Ayer se cumplió una cita a la que sería imperdonable faltar, simplemente porque Pink Floyd y The Wall forman ya parte de mi ADN, sin embargo, no estaría excenta de contrastes.
Al entrar al Foro Sol, lo primero que destaca a lo lejos es la enorme pared... se ven números y guías de prueba de los proyectores sobre el blanco muro, y cuando ya llegas a tu lugar en las gradas, te das cuenta de la impresionante dimensión del mismo. Yo calculé, con el método de equiparar bloques o ladrillos con estaturas de personas de 2 metros, un escenario de 100 metros de ancho, por 20 metros de altura, aproximadamente. No sé si mi número sea cercano a la realidad, pero para mi fue impactante.
En el escrutinio pre inicio del concierto, la mirada se posa sobre una pinta en el extremo derecho de la pared: "2 de octubre no se olvida" y concuerdo casi instintivamente con que la referencia queda ad hoc al mensaje de Waters: la milicia, el Estado que se torna contra sus habitantes. No pude dejar de pensar ¿Con quién consultan este tipo de cosas en cada país? Simplemente es el trabajo del encargado de producción, supongo. Llegará a preguntar o indagará por Internet las heridas de cada nación, para poner dedo en la llaga, para despertar la empatía local. Siento un pequeño malestar por eso. También se lee en la pinta el icono de "No más sangre" y la palabra Juárez. El concierto lo dedicará a todos los desaparecidos por la guerra del narco, y a las niñas y mujeres muertas en Juárez... nadamás de escuchar las palabras "narco"y "Juárez" se me hace un nudo en el estómago... me duele efectivamente, me da pena. Sé que se reunió con algunos representantes del Movimiento por la Paz que encabeza Javier Sicilia. Hubiera sido genial que algo del dinero de los conciertos lo diera a una asociación que ayude directamente a esas niñas y mujeres, ojalá se le haya ocurrido.
Los primeros acordes de In to the Flesh, electrizante comienzo, a partir de ahí, en perfecto orden van haciendo aparición los símbolos, las imágenes, las canciones, las guitarras. Sublime.
Como diseñador, no puedo menos que mencionar la grandiosa labor en este aspecto por parte del equipo de producción, plasmado principalmente en los videos y gráficos estáticos que se proyectaban sobre la espectacular pared, que ya se dividía en tres pantallas, o se fundía en una alucinante, majestuosa, sobrecogedora única pantalla. El vasto despliegue de calidad en la parte técnica de las imágenes, proyectores de altísima resolución, con la luminosidad perfecta en todo momento. Presenciamos el primer mundo, eso sigue siendo espectáculo para nosotros, trátese de quien se trate.
Quizás me hubiera gustado en momentos tener un poco más de interacción visual con los músicos, un poco más de circuito cerrado a ellos, creo que también este elemento visual en las pantallas hubiera dado un toque de cercanía a muchos, sin corromper el concepto original de Waters de dejar a la banda atrás de la pared, e incluso engrandecería algunos momentos de animaciones y gráficos.
La ingeniería de sonido buena, bastante decente para ser un lugar al aire libre, con pocas reverberaciones o vibración de las bocinas cercanas, al menos desde mi punto de escucha, logrando efectos acústicos tan dinámicos, que de plano me reí cuando todos (muchos disimuladamente) mirabamos arriba para buscar un helicóptero virtual que sonaba justo sobre nuestras cabezas.
Los props fueron los esperados: las marionetas gigantes que hace tantos años fueron sorpresa en las presentaciones de Waters, y que ahora se han vuelto una constante, que incluso empequeñecen al lado de las proporciones de la enorme pared.
Y este punto de lo "esperado" quizás sea uno de los ángulos controversiales del espectáculo. Ir a ver The Wall es un acto de convicción, digamos que casi de amor con las letras y la melodía que como dije, ya tienen su propia codificación en los sillares de nuestra espiral molecular. Si nos hacemos la pregunta ¿porqué ir a ver una misma banda tocar una y otra vez el mismo concierto? incluso me pregunté ¿este es un formato de concierto? ¿es una banda?
Sólo en el espectáculo de Waters podemos esperar un intermedio, que a muchos deja intrigados, sin embargo es una de las pistas para tener más claro que estamos ante una presentación teatral, un performance sui generis que mezcla actuación y caracterización de Waters en su personaje, una pequeña función de cine, con la proyección de un buen tramo de la película, y llamémosle "musicalización en vivo".
Todos los que de alguna manera hemos seguido la historia de Pink Floyd y de Roger Waters, teníamos una idea de lo que ibamos a encontrar en esta representación de The Wall, no hay ni podrá haber las grandes sorpresas, porque conocemos el carácter de Waters, su propio enamoramiento con la obra que en determinado momento, rescató, salvó de la quiebra a Pink Floyd, y que costó tantas diferencias y enfrentamientos dentro de la misma banda, que culminarían con la salida de Richard Wright.
El muro también nos habla de la separación entre los compañeros que lograron juntos The Dark Side of the Moon, Wish You Were Here y Animals, de la separación de crear música y letras portentosas, hacia la generación de una ópera moderna.
One Shot, una obra maestra, que quedará en el inconsciente de todos... con giras evangelizadoras para las nuevas generaciones. En el concierto vi mucha gente joven, que siguen aprendiendo a querer a The Wall, eso me dió gusto. El mensaje de The Wall es digno, y hace mucho sentido, sobre todo cuando eres estudiante; yo mismo vi por primera vez la película en la escuela, porque una maestra nos la proyectó casi a escondidas de la directora de la prepa, para enseñarnos que somos sólo otro ladrillo en la pared para el sistema. Sin embargo, con sólo mirar a tu alrededor en el Foro Sol, te queda claro que The Wall es una franquicia millonaria, auspiciado y apapachado por el Stablishment, por las mismas marcas capitalistas a las que enjuicia; en la pared llegamos a ver la palabra "capitalismo" escrita con la tipografía de Coca Cola, curiosamente uno de los sponsors de la gira es este mismo refresco.
Hablo de contrastes, únicamente. No le quito el genio creativo, y el arduo trabajo que sólo una personalidad narcisista como la de Roger Waters hicieran que The Wall se llevara a cabo como una puesta en escena maravillosa, y que con la tecnologia desplegada, acentúa magistralmente los momentos precisos dentro de la obra.
Exactamente vamos a ver The Wall, con el ánimo y la preparación parecidos a cuando vamos a ver La Traviata, o Turandot. Esto me lleva a pensar que también vamos en gran medida por amor a la música, y no es que descubra el hilo negro con esta afirmación. Hoy, asistir a un concierto ha perdido mucho ese sentido de ir a escuchar y disfrutar la parte musical de las bandas, y se han convertido en un sinónimo de status. Veo a mucha gente que va a conciertos de grupos que ni siquiera admiran realmente, para poder decir que también formaron parte de esa élite.
OCESA y sus similares han detectado esa extraordinaria oportunidad de negocio, y la han capitalizado al máximo, al grado que llegan a cobrar hasta más de 10 mil pesos por boleto por escuchar (y ver) a personalidades como Paul McCartney, cuando, buscando el mismo concierto en otras partes del mundo, te das cuenta que en México los boletos son mucho más caros que en Europa, por ejemplo.
Hoy los conciertos se anuncian en noviembre, como el de Madonna, y se cobran en abril. Eso en mi pueblo se llama "jinetearse" la lana 7 meses, y sí creo que las autoridades deberían de poner un límite.
Roger Waters y su banda, tocando al final atrás de la pared, los estruendos y la demolición del muro... el momento esperado, y quedamos más que satisfechos de un espectáculo visual y auditivo exorbitante, y pienso que "The show must go on", sólo me lamento que Pink Floyd no exista más... que Waters haya decidido no crear más, aunque fuera algo inferior a The Wall, ¿qué más da? ¿Crear no siempre es estimulante? ¿No se aburre él mismo de The Wall? para mi, es extraordinario y celebro que un concierto que jamás pude ver antes, dure más de 30 años y llegue, como un viaje en el tiempo, hasta las puertas de mi época, de mi momento, para poder verlo y disfrutarlo como si lo estuviera escuchando del mismísimo Pink Floyd, y permanecer como nos tiene a todos durante casi dos horas: parados frente a la pared.
Contrastes: el concierto que le regaló vida en su momento al grupo, hoy nos habla de la muerte del mismo, de los futuros proyectos de Waters. ¿me equivocaré? ojalá.
Dale Play a Mother aquí:
miércoles, marzo 28, 2012
lunes, septiembre 19, 2011
miércoles, julio 20, 2011
domingo, julio 03, 2011
El sueño infinito de Leonora Carrington
martes, mayo 31, 2011
Un vacío en Santos Lugares -versión sin cortes-
Hoy trato de ponerle palabras a lo que siento por Ernesto Sabato, y me encuentro en el camino de las definiciones, ese camino difícil que nunca tiene una estación fija, ese tren sin itinerario. Pero es lo que hacemos siempre, tratar de encontrar el significado de las cosas, y en estos días de mayo me doy cuenta que la mayor enseñanza que quizás nos haya dejado Sabato, fue la de no renunciar a esa búsqueda interna, a pesar del riesgo de encontrarnos a nosotros mismos, de hallar en esa inspección algunos demonios y fantasmas.
Parto imaginariamente de la estación de ferrocarril de Santos Lugares, estación que le dio nombre al poblado donde vivió Ernesto Sabato durante tantos años, ese poblado al poniente de Buenos Aires que tantas veces incluí en mis planes de viaje, con la ilusión de llegar a conocer al maestro. Tantas veces me soñé tocando a su puerta, y que una señora muy amable salía y me invitaba a pasar, indicándome que el maestro saldría en unos momentos. Parado en la estancia de su casa podía ver varios cuadros pintados por ese misterioso Sabato pintor. Todo quedó en el deseo: la partida del maestro me ha enseñado la contundencia del tiempo.
Siempre me han llamado la atención los escritores prolijos y con una obra bien definida, yo diría lustrosa; si breve, mejor, y mucho me recuerda Ernesto Sabato en cuanto a la cantidad y calidad de su obra a la de Juan Rulfo. Son escritores tan geniales que dejan una gran marca sin necesidad de compendiar su obra en largos e interminables volúmenes de “Obras Completas”.
La primera obra de Sabato que leí fue “El Túnel”, librito que marcó definitivamente mi vida y mi manera de escribir. Ese intrincado laberinto de la obsesión combinada con el amor, encontró en mi un lector ávido de esta tortura intelectual, que fui desentrañando después en el resto de sus novelas.
Después de estas lecturas una persona no puede ser la misma, y descubre quizás las dimensiones de un verdadero autor Latinoamericano, en donde innegablemente la forma de sus relatos es bella, pero el fondo es el sello que une nuestras patrias y borra las fronteras: ese compromiso que Sabato exige: de pensar, de actuar, y de cuestionar incluso exhaustivamente, los conceptos del bien y del mal. En este tiempo, en el que la violencia y el narcotráfico se han apoderado del orden humanitario, comprender el mal y los demonios del espíritu se convierte en una tarea de todos. La evolución democrática y el difícil entretejido de poderes cada vez parecen más un sueño surrealista, incomprensible, quizás como un complot extraño en el que ya no se sabe de qué bando es cada quién… como en el “informe sobre ciegos”, fragmento maestro de la novela “Sobre héroes y tumbas” en donde se transparenta el verdadero horror, la lucha existencial por delimitar el origen y final de nuestro destino, el sudor frío de una paranoia onírica a través de ese genial texto al que Sabato nos prepara para una lectura fuerte y delirante: “Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato”.
Sabato nos legó otra importante lección: el compromiso con nuestro pensamiento, con nuestra obra, es incompatible con el renunciar a la vida, el debate ontológico termina cuando debe de terminar, e irónicamente, aunque llegó a pensar en el suicidio, murió prácticamente a los 100 años de edad. Este espíritu de soportar, de no renunciar, de aguantar, de pelear, es un tinte más a la pintura que conforma su identidad con América Latina, y que desgarradoramente leemos, con un nudo en la garganta, en esa carta denominada “Querido y remoto muchacho” que forma parte de su tercera novela “Abaddón el Exterminador”.
Pienso que la justicia no existiría si no existiera la capacidad de enunciar la verdad, y Sabato, a través de su habilidad y su sencillez, le ha dado voz y capacidad de denuncia a tanta gente que sufrió el horror y las consecuencias de la represión militar, y de la injusticia, a través de ese documento que forma parte de la historia, el “Informe Sabato” y su materialización final en el libro “Nunca más”. En sus propias palabras, Sabato decía que la verdadera justicia sólo la recibiríamos de seres excepcionales, dotados de modestia y sensibilidad, de lucidez y generosa comprensión; él no sabía que se estaba describiendo a sí mismo.
Un debate más en la vida de Sabato fue su acercamiento con la ciencia. Fue un hombre que tocó de cerca el rigor del método científico, habiendo conseguido un Doctorado en Física, además de una beca de investigador en el prestigiado laboratorio Curie en París; yo mismo he vivido esa tentación, al haber estudiado Ingeniería Bioquímica, y creo poder comprender de cerca esa misma dicotomía, en la que el llamado creativo te contrapone ante el positivismo científico. En Sabato su vocación venció afortunadamente para todos nosotros, y esa experiencia seguramente enriqueció su comprensión del mundo, experiencia a la que seguramente se aventuró por su natural inclinación por buscar los orígenes y la “verdad”, como en su voz nos ha invitado: “necesitaras de el coraje para decir la verdad, tenacidad para seguir adelante”.
En el mundo no sólo de los escritores, sino del lenguaje en general, no se puede evitar la abrumadora realidad del lenguaje visual, y un escritor como Sabato no quiso quedarse “mudo” en este particular mundo de la creación gráfica, de una semiótica “Sabatiana” que materializa un mundo desgarrador y de un peso existencial que en su obra a veces me recuerda al expresionismo de “El Grito” de Edvard Munch. El mismo Nietzsche compuso música, y esas incursiones en lenguajes que podrían sonar ajenos en filósofos y escritores, son más bien un medio de “desborde” para expresar aquello para lo que las palabras no alcanzan, en un acto de significar con arrojo y valentía en un terreno alternativo.
Llegamos al final de este pequeño viaje, desde nuestra partida de la estación de Santos Lugares, un poco triste porque hay tanto qué decir de Ernesto Sabato, y ningún homenaje estará jamás a su altura; como él decía: “…como cuando se muere alguien que queremos mucho, cuando comprendemos que las palabras son irrisorias, o torpemente ineficaces.” Pero también contento, porque con su partida ha revivido un universo que, si calla de vez en vez, también sabemos que toma su turno para surgir por encima de nuestras conciencias, y orientarnos en los más intrincados laberintos de nuestra existencia.
Nota: Escribo “Sabato” sin la tilde, aunque es una palabra esdrújula, porque el mismo autor no la agregaba.
lunes, mayo 02, 2011
Querido y remoto muchacho

Ernesto Sabato
Fragmento de Abaddón, el Exterminador, 1974.
Me pedís consejos, pero no te los puedo dar en una simple carta, ni siquiera con las ideas de mis ensa yos, que no corresponden tanto a lo que verdadera mente soy sino a lo que querría, ser, si no estuviera encarnado en esta carroña podrida o a punto de podrirse que es mi cuerpo. No te puedo ayudar con esas solas ideas, bamboleantes en el tumulto de mis fic ciones como esas boyas ancladas en la costa sacudidas por la furia de la tempestad. Más bien podría ayu darte (y quizá lo he hecho) con esa mezcla de ideas con fantasmas vociferantes o silenciosos que salieron de mi interior en las novelas, que se odian o se aman, se apoyan o se destruyen, apoyándome y destruyén dome a mí mismo.
No rehuyo darte la mano que desde tan lejos me pedís. Pero lo que puedo decirte en una carta vale muy poco, a veces menos que lo que podría animarte con una mirada, con un café que tomáramos juntos, con alguna caminata en este laberinto de Buenos Aires.
Te desanimás porque no sé quién te dijo no sé qué. Pero ese amigo o conocido (qué palabra más falaz!) está demasiado cerca para juzgarte, se siente incli nado a pensar que porque comés como él es tu igual; o, ya que te niega, de alguna manera es superior a vos. Es una tentación comprensible: si uno come con un hombre que escaló el Himalaya, observando con suficiencia cómo toma el cuchillo, uno incurre en la tentación de considerarse su igual o su superior, olvidando (tratando de olvidar) que lo que está en juego para ese juicio es el Himalaya, no la comida.
Tendrás infinidad de veces que perdonar ese género de insolencia.
La verdadera justicia sólo la recibirás de seres ex cepcionales, dotados de modestia y sensibilidad, de lucidez y generosa comprensión. Cuando aquel resen tido de Sainte-Beuve afirmó que jamás ese payaso de Stendhal podría hacer una obra maestra, Balzac dijo lo contrario. Pero es natural: Balzac había escri to La Comedia Humana y ese caballero una novelita cuyo nombre no recuerdo. De Brahms se rieron tipos semejantes a Sainte-Beuve: cómo ese gordo iba a hacer algo importante? Un tal Hugo Wolf sentenció en el estreno de la cuarta sinfonía: "Nunca antes en una obra lo trivial, lo vacuo y engañoso estuvieron más presentes. El arte de componer sin ideas ni inspiración ha encontrado en Brahms su digno repre sentante". Mientras que Schumann, el maravilloso Schumann, el desdichadísimo Schumann afirmó que había surgido el músico del siglo. Es que para admirar se necesita grandeza, aunque parezca paradójico. Y por eso tan pocas veces el creador es reconocido por sus contemporáneos: lo hace casi siempre la posteridad, o al menos esa especie de posteridad contemporánea que es el extranjero. La gente que está lejos. La que no ve cómo tomás el café o te vestís. Si eso le pasó a Stendhal y Brahms, cómo podés desanimarte por lo que diga un simple conocido que vive al lado de tu casa? Cuando apareció el primer tomo de Proust (después que Gide tirara los manuscritos al canasto), un cierto Henri Ghéon escribió que ese autor se había "encarnizado en hacer lo que es propiamente lo contrario de una obra de arte, el inventario de sus
sensaciones, el censo de sus conocimientos, en un cuadro sucesivo, jamás de conjunto, nunca entero, de la mo vilidad de los paisajes y las almas". Es decir, ese presuntuoso critica casi lo que es la esencia del genio proustiano.
¿En qué Banco de la Justicia Universal se pagará a Brahms el dolor que sintió, que inevitablemente hubo de sentir aquella noche en que él mismo tocaba el piano en su primer concierto para piano y orquesta? Cuando lo silbaron y le arrojaron basura? No ya Brahms, detrás de una sola y modesta canción de Discépolo, cuánto dolor hay, cuánta tristeza acumulada, cuánta desolación.
Me basta ver uno de tus cuentos. Sí, ya lo creo que un día podés llegar a hacer algo grande. ¿Pero estás dispuesto a sufrir todos esos horrores? Me decís que estás perdido, vacilante, que no sabés qué hacer, que yo tengo la obligación de decirte una palabra.
¡Una palabra! Tendría que callarme, lo que podrías interpretar como una atroz indiferencia, o tendría que hablarte durante días, o vivir con vos durante años, y a veces hablar y a veces callar o caminar juntos por ahí sin decirnos nada, como cuando se muere al guien que queremos mucho y cuando comprendemos que las palabras son irrisorias o torpemente ineficaces. Sólo el arte de los otros artistas te salva en esos momentos, te consuela, te ayuda. Sólo te es útil (qué espanto!) el padecimiento de los seres grandes que te han precedido en ese calvario.
Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad, la tenacidad para seguir adelante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia ante los gigantes y de arrogancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo, para rehuir la tentación pero también el peligro de los grupitos, de las galerías de espejos. En esos instantes te ayudará el recuerdo de los que escribieron solos: en un barco, como Melville; en una selva, como Hemingway; en un pueblito, como Faulkner. Si estás dispuesto a sufrir, a desgarrarte, a soportar la mezquindad y la malevolencia, la incomprensión y la estupidez, el resentimiento y la infinita Soledad, entonces sí, querido B: estás preparado para dar tu testimonio. Pero, para colmo, nadie te podrá garantizar lo porvenir, porvenir que en cualquier caso es triste: si fracasás, porque el fracaso es siempre penoso y, en el artista, es trágico, si triunfás, porque el triunfo es siempre una especie de vulgaridad, una suma de malentendidos, un manoseo; convirtiéndote en esa asquerosidad que se llama un hombre público, y con derecho (¿con derecho?) un chico como vos mismo eras al comienzo te podrá escupir. Y también deberás aguan tar esa injusticia, agachar el lomo y seguir produciendo tu obra, como quien levanta una estatua en un chiquero. Leé a Pavese: "Haberte vaciado por entero de vos mismo, porque no sólo has descargado lo que sabés de vos sino también lo que sospechás y suponés, así como tus estremecimientos, tus fantasmas, tu vida inconciente. Y haberlo hecho con sostenida fatiga y tensión, con cautela y temblor, con descubrimientos y fracasos. Haberlo hecho de modo que toda la vida se concentrara en ese punto, y advertir que es como nada si no lo acoge y da calor un signo humano, una palabra, una presencia. Y morir de frío, hablar en el desierto, estar solo día y noche como un muerto".
Pero sí, oirás de pronto esa palabra —como ahora, donde esté Pavese oye la nuestra—, sentirás la anhelada presencia, el esperado signo de un ser que desde otra isla oye tus gritos, alguien que entenderá tus gestos, que será capaz de descifrar tu clave. Y entonces tendrás fuerzas para seguir adelante, por un momento no sentirás el gruñido de los cerdos. Aunque sea por un fugitivo instante, verás la eternidad.
No sé cuándo, en qué momento de desilusión Brahms hizo sonar esas melancólicas trompas que oímos en el primer movimiento de su primera sinfonía. Quizá no tuvo fe en las respuestas, porque tardó trece años (¡trece años!) para volver sobre esa obra. Habría per dido la esperanza, habría sido escupido por alguien, habría oído risas a sus espaldas, habría creído advertir equívocas miradas. Pero aquel llamado de las trompas atravesó los tiempos y de pronto, vos o yo, abatidos por la pesadumbre, las oímos y comprendemos que, por deber hacia aquel desdichado tenemos que responder con algún signo que le indique que lo comprendimos.
Estoy mal, ahora. Mañana, o dentro de un tiempo seguiré.
viernes, septiembre 03, 2010
La magia del 3D
Con nostalgia me acuerdo de un documental en la televisión que se llamaba "El año 2000" y donde salían inventos como el arnés ese con cohetes que te pones como mochila, y que mediante unos manubrios te hacía elevarte por el aire, dirigiéndote hacia donde quisieras -sí, ese que ha salido en películas (007), el Hombre Nuclear, y hasta en la inauguración de las Olimpiadas en Los Angeles, EUA -.
Otros inventos cuya introducción a la vida cotidiana viví fueron por ejemplo el horno de microondas (que sólo encontrabas en la cocina industrial de los "Burguer Boys") o el teléfono celular, salido por lo visto de los transmisores usados por el Capitán Kirk y el Sr. Spock en Viaje a las Estrellas, y que hoy sencillamente son superados tanto en capacidades como en su cantidad de aplicaciones.
Hago este preámbulo a manera de argumento para establecer que todos estos inventos han sido cool, cosas super útiles, y si no indispensables en algunos casos, bastante amigables con el ser humano, como para tener fans y toda la cosa; sin embargo existe una promesa que a todos los amantes de la tecnología se nos ha hecho, y durante años se ha tratado de cumplir a medias: la llamada Tercera Dimensión.
Este "invento" por llamarlo de alguna manera, en absoluto lo es... me refiero a que la "Tercera Dimensión" es un artilugio mental generado en nuestro cerebro, estructurado como lenguaje, que nos sirve para distinguir fondo y figura, profundidad, y orientación espacial mientras nos movemos; en pocas palabras, si los humanos no existiéramos, el concepto de tercera dimensión (también llamado 3D) no existiría, porque simplemente es un nombre que le damos a una percepción de nuestro cerebro. ¿Existiría el color rojo si no existiéramos? tampoco... sólo existirían materiales con cierta absorción de una longitud de onda, que reflejarían lo que cuando los humanos existían se llamaba "Rojo".
Durante mucho tiempo se ha tratado de incorporar la sensación de 3D en imágenes fijas, a través de lentes especiales y desfases cromáticos. Sobre todo el cine ha sido cómplice en buscar el efecto de profundidad tridimensional entre los espectadores, alegando una experiencia "casi real".
Me acuerdo que en Orlando entré alguna vez a una proyección de una película de Michael Jackson, que mediante lentes te vendía la ilusión de que rayos láser salían de la pantalla; no faltaba el típico gag de buscar hacerte brincar de tu asiento con algún personaje que súbitamente aparece y se acerca a ti más allá de tu zona de "seguridad". Presencié el mismo efecto cuando fui a ver Tiburon 3D en el cine Pedro Armendariz, poco antes de que lo cerraran.
Hoy estamos ante la venta de televisiones en 3D, y los únicos logros realmente concretos que detecto son:
1.- Los lentes mejoraron y no son de colores incómodos.
2.- La animación por computadora ha hecho más espectacular el efecto, logrando varios planos de profundidad, y una nitidez "irreal" en el primerísimo plano.
Cabe destacar que la visión tridimensional es algo inherente a nuestra percepción. Vemos la vida con este efecto que nos tratan de vender encerrado en una pantallita, cuando en realidad, el arte cinematográfico es algo mucho más complejo que querer ser una representación vívida de la realidad en cuanto a percepción se trata.
¿Quién les dijo que queríamos ver todo como vemos la vida en realidad? okey, y si yo estoy equivocado y sí queremos ver películas así, tengo una mala noticia que darles: La película "Avatar", alabada por ser un parteaguas en la vivencia 3D, no se ve como yo veo el mundo cotidianamente, de hecho, al menos yo tuve que quitarme los lentes especiales de vez en cuando, porque me dolían los ojos, incluso a veces la cabeza. Quizás llegue a acostumbrarme, pero definitivamente el mundo a través de mis propios ojos sigue siendo, para empezar, más cómodo que traer adminículos en la cara, mucho más real, con la "poca vivacidad de las imágenes" que es en verdad como vemos. Los juguetes de Toy Story, tan encantadores como puedan ser, nos hacen ver que jamás recordamos en nuestra infancia haber visto un juguete real con la calidad y nitidez de texturas y contornos como siempre vemos al buen Woody o Buzz.
Cuando el hombre quiso experimentar la maravilla de volar, primero tuvo que hacerse de aeroplanos y demás artilugios, para después de un buen rato, animarse a saltar desde un avión y experimentar por unos minutos la verdadera sensación que los pájaros tienen al surcar el cielo, desprovisto de ninguna clase de motor u objetos demasiado incómodos que limitan la experiencia real.
Termino preguntando: ¿se trata de hacer simplemente algo distinto para vender más películas, pantallas, etc? ¿de veras estamos satisfechos con la promesa de tener 3D? Si tratamos de integrar 3D a un arte como la pintura ¿no dejaría de ser pintura y se convertiría en otra cosa?
Lo que les puedo decir es que la industria del entretenimiento y de equipos electrónicos estarían más cerca de cumplir su eterna promesa de tener un 3D como realmente valdría la pena tenerlo, cuando existan películas estilo realidad virtual, en donde pudiéramos ver en una especie de holograma, digamos a una persona que realmente jugara con nuestros sentidos, y creyéramos en efecto que esa persona esta parada junto a nosotros, mientras caminamos a su alrededor, viéndola fijamente... ya tenemos el transmisor de Viaje a las Estrellas, y bastante mejorado; ahora falta el Holodeck de la misma serie.
lunes, agosto 02, 2010
martes, enero 05, 2010
EJERCICIO "LETRAS PARA TODOS" HOST INVITADO

A ver, todos los fans de Miranda Hooker, los que no lo son, los más allegados y los que en pocos instantes nos hemos dado cuenta de la profundidad de los sentimientos que, cual montaña rusa nivel D (desafío) viajan a toda velocidad desde lo más profundo de su ser, hasta su Cortex Prefrontal, apelando a la razón, mientras el corazón bombea dosis efervescentes de apego, amistad, confianza, generosidad, efluvios que cual raíces se desarrollan entre sus vastos jardines internos.
Con el permiso de Miranda, les propongo un ejercicio literario por demás sencillo pero a la vez desafiante.
Un micro cuento o poesía, menor a 5 párrafos, que además de contener los logos íntimos de nuestra bloggera benefactora, las palabras crípticas del laberinto creativo de su ser, hablen de el apego y los buenos deseos a la amiga que emprende el viaje.
Las palabras:
Letras, Magia, Entrañas, Ruta, Piel, Historia, Jardín, Canto
martes, diciembre 08, 2009
Borobudur al atardecer
Me sorprendió no poder encontrar en la red la foto de esta vista desde el templo de Borobudur, en Java, Indonesia, tomada por Henri Cartier Bresson, cuya belleza es única (si les gusta esta, imaginen aquella foto). Quise compartirles un poco lo que sentí al ver esa toma, que guardo en un libro, pero les recomiendo busquen la foto que les comento, fechada en 1950. No la escaneo para no dañar mi libro, y por cuestión de derechos de autor.
martes, noviembre 24, 2009
Seminare... Charly García

Quiero ver, quiero entrar
nena nadie te va a hacer mal,
excepto amarte.
Vas aquí, vas allá
pero nunca te encontrarás
al escaparte.
No hay fuerza alrededor
no hay pociones para el amor
¿Dónde estás?
¿Dónde voy?
Porque estamos en la calle de la sensación
muy lejos del sol que quema de amor.
Te voy pan, quieres sal
nena nunca te voy a dar
lo que me pides.
Te doy Dios, quieres más
es que nunca comprenderás
a un pobre pibe.
Esas motos que van a mil
sólo el viento te harán sentir
nada más, nada más.
Si pudieras olvidar tu mente
frente a mi, sé que tu corazón
diría que sí.
lunes, octubre 05, 2009
Adiós Mercedes Sosa
Por la blanda arena
Que lame el mar
Su pequeña huella
No vuelve más
Un sendero solo
De pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo
De penas mudas llegó
Hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia
Te acompañó
Qué dolores viejos
Calló tu voz
Para recostarte
Arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta
En el fondo oscuro del mar
La caracola.
Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fuíste a buscar?
Una voz antigüa
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá
Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.
Cinco sirenitas
Te llevarán
Por caminos de algas
Y de coral
Y fosforescentes
Caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes
Del agua van a jugar
Pronto a tu lado.
Bájame la lámpara
Un poco más
Déjame que duerma
Nodriza, en paz
Y si llama él
No le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él
No le digas nunca que estoy
Di que me he ido.
Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fueste a buscar?
Una voz antigua
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá
Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.
domingo, octubre 04, 2009
NOTAS SOBRE EL MALBEC
Hace dos décadas un rumor recorrió el mundo vinícola. La historia de una resurrección. Una uva que, como Cenicienta, que se levantó de los márgenes de la industria para convertirse en princesa. En Francia, su país de origen, fue aludida por su sabor áspero: Malbec, "mal pico" como su traducción lo indica. Pero en Argentina, encontró su zapatilla de cristal. Su "final feliz".
La cepa es originaria de Cahors en el sudeste francés. Pero se plantó en Burdeos, donde fue uva complementaria. Barata. Del vino popular. Reprimida. Se utilizaba para balancear la estructura de las uvas protagonistas. No le encontraron el gusto entre sus valles y colinas. El tiempo la difuminó de las mezclas vinícolas francesas, hasta el desempleo. Escasearon sus viñedos. Durante los trágicos años de la filoxera, hasta se consideró extinta.
La viticultura moderna se caracteriza por la selección. Así pues y por encargo del gobernador de la provincia de Mendoza, Tiburcio Benegas, Malbec fue introducida a la par de Cabernet y Merlot, por el profesor Michel Aimé Pouget en 1868. A pesar de su esencia bronca, el cultivo del Malbec se extendió con éxito hacia el "Nuevo Mundo".
Pouget confundió la clasificación de las cepas y mezcló las vides. Fue fácil para Malbec adaptarse y destacar. Durante muchos años al igual que en Francia, Malbec se consideró un vino popular. De pocas expectativas... del diario. Pero los enólogos de la época distinguieron su potencial. Encontraron el carácter y la personalidad que buscaban para crear un vino diferente en un mercado saturado de Cabernet y Merlot.
La altura y el clima de Los Andes se convirtieron en el "nirvana" de Malbec. El cambio de aires, cobró esperanza. Adquirió las características del terroir, diversificándolas según el clima y suelo de cultivo. Desarrolló un sabor arrebatador e intenso. La tenacidad de una fruta viva forjó un sabor interesante... más que "emboque", "desemboque" y su total disposición de tomar ventaja sobre las uvas más famosas.
Después de Malbec, el vino común argentino arrebató la cata. Se hizo presente. Atractivo. ¡Renació un vino! Los microclimas de Mendoza concibieron vinos de características intensas. La tierra y la vid gritaron independencia. Se redescubrió Malbec. Las cordilleras alzaron su vuelo de vuelta a sus primeras patrias. Esta vez, en forma de tinto. Francia se sorprendió. Superó las expectativas laicas de los paladares más exigentes y ganó mercado.
En burdeos aún se utiliza para mezclar su natal Cahors. Rivera del Duero la utiliza como base de mezclas o complemento. Algunos viñedos de Australia y Estados Unidos la ofrecen como varietal. En Baja California, es complemento en mezclas como "Gabriel", de Adobe Guadalupe. En Aguascalientes, la Hacienda las Letras, también la mezcla. En Querétaro es donde probablemente se ha usado más. Las condiciones son más parecidas a los valles argentinos.
La mayoría de los expertos internacionales coinciden en señalar al Malbec argentino, como el mejor del mundo. Las características que adquiere son sobresalientes al ser cultivada en este país. Las uvas maduran perfectamente. Los taninos son aterciopelados. Los aromas frescos y frutales, varían según la zona. Idiosincrasia en cada vino. En cada casa. En cada cosecha. A cada sorbo.
Malbec ha logrado vinos de gran expresión. Impregna Argentina. La escena mundial se enfoca en la gran estampa que le ha impreso. La uva encontró características ecológicas más propicias para su desarrollo en este país. Podríamos decir que sus primeras patrias son ahí... Donde se le ve con una mirada inteligente. Malbec es pensamiento, tierra, aire, agua... asado.
lunes, septiembre 14, 2009
Huellas de la Vida
Llegué con muy bajas expectativas al Zócalo, pensando que la exposición de los dinosaurios "Huellas de la Vida" no sería nada cuidado, más bien algo estilo popular, en donde cualquier gráfico, o pedazo de hueso o fósil hecho en casa, podría acercar al mexicano al tan excitante y publicitado mundo de los Dinosaurios.... Para mi grata sorpresa, la exposición tenía una buena colección de réplicas, pero de calidad superior al "plástico con rebaba". Un buen montaje, con piezas armadas tamaño natural, poca posibilidad de leer y escuchar explicaciones debido a la muchedumbre, pero no importaba ya que podías ver a distancia las majestuosas osamentas y "animatronics" de estos animales de ensueño. Bien por quien ha permitido traer cosas más dignas para todo el público.
lunes, agosto 31, 2009
Esquire´s Good Morning Megan Fox
sábado, julio 11, 2009
Adiós Michael

lunes, febrero 09, 2009
Espero curarme de ti
Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible, Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del Amor quemado.
Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del Amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también
ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama.
Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo:
“qué calor hace”,
“dame agua”,
“¿sabes manejar?,
“se hizo de noche”…
Entre las gentes, a un lado de tus gentes
y las mías, te he dicho “ya es tarde”,
y tú sabías que decía “te quiero”.
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo.
Para que hagas con él lo que tú quieras:
guardarlo,
acariciarlo,
tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto.
Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Jaime Sabines





