sábado, diciembre 15, 2007

Niño y Gato















Erase una vez un niño con facciones a él mismo.

Sintiéndose en su anhelo joven y con pocos años de haber vivido, no se percataba de que en lapsos invisibles se iba haciendo viejo.

Tenía un gato que comía pasteles y ese gato se escondía en los cajones.

El niño siempre buscaba a su gato y el gato no existía porque su imagen le incitaba a pensar en mundos extranjeros, conocidos, paralelos y distantes sobre todo.

Cocinaba el niño-joven pasteles para el gato el cual en silencios de cajones se escondía sin dejarse ver desde su ausencia. Pero el gato no salía, no salía, no salía, no salíamos de nuestro mundo cuando veíamos gatos, pero el niño-adulto había crecido y él sabía que estábamos equivocados.

- Pobres tontos -suponía pensando que el gato sí existía.

Una vez que cocinaba el niño-viejo se dio cuenta que jamás había probado un pastel de los que cocinaba y enojado por el hecho se comió uno con sabor a chocolate.

De repente empezó a sentirse extraño, con visiones de hombre-niño, niño-viejo, niño-gato.

Y ese gato apareció de entre lo oculto y el gato cocinaba pasteles para un niño, un niño, un niño que se escondía en los cajones y no existía.

1 comentario:

  1. Esto es una genialidad simplemente. Yo vi cuando lo escribiste en 5 minutos en un pedazo de papel.

    ResponderEliminar

Vierte tu sopa...